El martillo, la danza y la desigualdad


En la discusión global sobre el proceso que debe seguir la reapertura de la economía, los expertos en salud pública han utilizado el concepto del martillo y la danza para ilustrar el complicado balance entre las restricciones sociales y el regreso a la nueva normalidad. El equilibrio entre las medidas diseñadas para mitigar los contagios y las que empujan una reactivación de la economía. El martillo y la danza.

Pero encontrar este balance es mucho más complicado cuando se inyectan variables como la desigualdad. En California, el primer estado que empezó a recabar información demográfica sobre los casos de covid-19, los datos revelan cómo la creciente brecha entre ricos y pobres está jugando un rol determinante en las expectativas de vida de los sectores más vulnerables de la población. Hasta esta semana, los latinos representaban 65 por ciento del total de las muertes en pacientes entre 18 y 49 años en esa entidad. Los latinos son 43.5 por ciento de ese segmento poblacional. Lo mismo ocurre con la comunidad afroamericana que, de acuerdo con las estadísticas oficiales, registra una tasa de letalidad dos veces mayor a la del resto de la población.

En Nueva York las cifras son similares con una sobrerrepresentación de las llamadas minorías en el número de contagios, de hospitalizaciones y de muertes por covid-19. Esta disparidad tiene varias explicaciones, principalmente el hecho de que la mayoría de los trabajadores que pueden permanecer en casa son blancos. Los latinos y los negros en Estados Unidos están desproporcionalmente representados en las trincheras de la emergencia cumpliendo con las tareas esenciales y exponiéndose más al virus.

Las minorías también registran tasas mayores de sobrepeso y obesidad, uno de los factores que complica la enfermedad debido al desarrollo de hipertensión, diabetes y asma en muchos casos. Los trabajadores latinos y los afroamericanos tampoco tienen acceso a pruebas y a cuidado médico oportuno. Una tormenta perfecta.

La emergencia nos recuerda que es inútil hablar de balance frente a esta desigualdad. Si la pandemia no nos obliga a resolver eso, no habrá vacunas, ni tratamientos que alcancen para salvarnos a todos.

@Enrique_Acevedo



Fuente De La Nota

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