El arma más importante: un repaso a la historia del sable láser


Cuando George Lucas comenzó a imaginar el universo de Star Wars se basó en la mitología para crear sus símbolos y estereotipos, y también para la forma en que sus personajes se relacionan con su entorno.

Para el director y guionista era de enorme importancia que la historia, que contaría la por entonces trilogía de películas, se sostuviera sobre una sólida combinación de metáforas que otorgaran profundidad al argumento. De modo que, para lograrlo, imaginó e incluyó en la narración todo tipo de objetos, costumbres y tradiciones hasta lograr un mundo verídico y de un enorme atractivo narrativo.

La combinación de todos esos pequeños detalles, pero, sobre todo, de la concepción de Lucas de Star Wars como una serie de historias conectadas entre sí que se complementan unas a otras convirtieron a la saga en el fenómeno que es en la actualidad. Y sobre todo, a cada uno de los elementos que le caracterizan en objetos de culto pop que forman parte de varias generaciones. En especial, el lightsaber, esa misteriosa arma que han empuñado caballeros Jedis y Siths en diferentes momentos de la franquicia, se ha convertido en una manera de analizar a los personajes, su peso fundamental en el canon y como si eso no fuera suficiente, en un símbolo de poder que cambia con las épocas y a medida que las películas se hacen más adultas, profundas y con múltiples dimensiones de interpretación. Hagamos un recorrido en la historia de Star Wars para analizar la importancia de un arma tradicional en su Universo y el especial significado que cobrado a medida que la saga se ha expandido a través del cine y también la literatura.

Historia natural del sable láser

Según el canon publicado en diversos libros y cómics relacionados con el universo Star Wars (y que curiosamente, no fueron incluidos en la más reciente trilogía en pantalla), los sables de luz son la evolución de las armas tradicionales con las cuales combatían los Sith y los Jedi, antagonistas naturales en el mundo imaginado por Lucas.

Al principio eran armas semejantes a sables con hoja de metal que usaban modificadores de energía para aumentar su potencia. Pero en esencia continuaban siendo armas muy parecidas — siempre según las descripciones de los libros canon — a las katanas japonesas, de hoja fina y alargada, pero elaboradas a través de una aleación de diferentes metales.

Estos sables, además, se dividían en diversos tipos (con hoja corta, doble y lanzas) pero en general era difíciles de manejar debido a su peso. No obstante, ya antes de las guerras Mandalorianas y la revolución Jedi se le consideraba símbolo de honor y una forma de demostrar la habilidad de los combatientes.

Sin embargo, diez mil años antes de la mítica batalla de Yavin, los laboratorios Sith que se encontraban en Korriban —un mundo desolado controlado por los señores Oscuros — descubrieron las propiedades de un rayo de energía producido por un cristal del sistema Dantooine. Tan potente que generaba suficiente energía para cortar casi cualquier material del universo conocido. Los primeros sables creados por los Sith solo tenía un único cristal de corte, pero después la tecnología evolucionó —y agrego dos cristales más, que acentuaron el poder del rayo— hasta convertirlo el arma que forma parte del canon en la actualidad.

En las diferentes películas, el sable de luz ha recibido el tratamiento respetuoso de una reliquia personal que por lo general suele ser construido por el Jedi — o el Sith — que lo empuñará. De una u otra manera, el arma representa la personalidad y el espíritu de quien lo sostiene, lo que brinda a escritores y diseñadores la libertad para imaginar todo tipo de variaciones hasta lograr que el arma tradicional de la saga sea también un reflejo de algo más intuitivo y singular tanto en las películas como en los libros y series animadas que forman parte del universo expandido de la historia.

Luz, plasma, honor

Fotograma de Star Wars: El ascenso de Skywalker

La primera vez que conocemos la importancia y significado de un sable láser es durante las primeras escenas que comparten Luke Skywalker y Obi Wan Kenobi en Star Wars: Episode IV — A New Hope (George Lucas — 1977), en donde el viejo jedi explica a su futuro alumno la importancia del arma que sostiene. “Es el sable de luz de tu padre. Esta es el arma de un Caballero Jedi (…) Un arma elegante … para una edad más civilizada”, dice.

Se trató de toda una revelación para la audiencia: de pronto, el ermitaño de ropas grises y aspecto adusto se convirtió en último miembro de una orden ancestral y honorable que, por razones por entonces no del todo claras, había sido obligado a ocultarse. El sable de luz de Anakin Skywalker era una hoja azul profundo que se elevó en mitad de la escena no solo para asombrar al público, sino para mostrar de forma muy sencilla de que no se trataba únicamente de un arma, también de una tradición, un legado que se transmitía de padres a hijos de una forma casi sacramental. De hecho, toda la escena está construida para dejar muy claro que un sable no es un objeto común: el arma de un padre ausente —y después descubriríamos que malvado— pasa a las manos de un hombre que se convierte en figura de autoridad y que al final, la entrega al hijo que busca su pasado. Con todo su bagaje mitológico y de profundo legado espiritual, esa primera gran aparición demostró su significado en el argumento; algo a lo que había que prestar atención a las historias a su alrededor.

La percepción de la mitología asociada a Star Wars continuaría siendo muy relevante en el resto de la saga: Luke usaría el sable de luz de Anakin para enfrentarle en dos ocasiones. Al final, Darth Vader desconoce su propio pasado y linaje al cortar la mano de su hijo y cerrar, de forma elocuente, el vínculo que le une con el arma que forjó en su juventud. Una y otra vez, el sable es una alegoría sobre un antiquísimo ritual de paso y la percepción de una historia más amplia que la que la película mostraba a cuenta gotas.

Una versión sobre un mundo lejano

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Para George Lucas, el sable láser era un elemento primordial incluso desde los primeros borradores de producción de la trilogía original de Star Wars. De hecho, para el realizador, la construcción del arma fue un proceso artesanal: lo imaginó en cierto de variaciones distintas hasta que, por último, se inspiró en varios tipos de armas japonesas para construir su versión final.

El equipo de producción y diseño visual de la película se tomó en serio la obsesión de Lucas por el arma y dedicó una considerable cantidad de tiempo para crear una versión realista de las ideas del realizador. Al final, el esfuerzo brindó sus frutos: en pantalla el efecto realista y contundente causó sensación y de hecho, llevó al genio de los efectos especiales John Stears a ganar un premio de la Academia por su diseño, por su complicado diseño, para la empuñadura del arma.

Para Star Wars: Episode V — The Empire Strikes Back (Irvin Kershner — 1980) el arma se hizo más compleja y se añadieron botones y un aspecto más sofisticado, además de lo que parecía ser una placa de circuitos que modulaba su efectividad y poder. Para entonces, los efectos visuales se encontraban a cargo del animador coreano Nelson Shin, que usó la técnica de animación de la rotoscopia cuadro a cuadro para crear la sensación que la energía en suspenso en la hoja del sable. De hecho, fue Shin quien sugirió que la potente y mortal fuente de luz del arma debería verse “un poco temblorosos”, como consecuencia de ser parte de una combinación de rayos de luz.

Por otro lado, el diseño de , a quién además le debemos la inconfundible secuencia de bits que conforman la “voz” de R2-D2 y el ya tradicional “peow!” de los bláster, sonido onomatopéyico que forma parte de la cultura popular.

El bien, el mal y el arma que lo representa

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Disney/Lucasfilm

Si Luke Skywalker sostenía el arma que Anakin había construido siendo joven y aún sin saber sucumbido al lado oscuro de la fuerza, el alter ego de su padre Darth Vader usaba un arma construida especialmente para demostrar su poder y el hecho, que debía total fidelidad al lado oscuro. El sable láser del villano más temido de la Galaxia era una reliquia de color rojo carmesí, que contrastaba de manera directa con el que sostenía Luke y que brindó un profundo significado alegórico a los enfrentamiento entre padre e hijo a través de la saga original.

No obstante, para la segunda trilogía, en la que Anakin era un muchacho y la Orden Jedi todavía era respetaba y admitida en círculos de poder, el sable se modificó para reflejar una época distinta a la pieza antigua que Obi Wan entrega a a Luke. Según la idea general de George Lucas para el diseño de Star Wars: Episode I — The Phantom Menace y el resto de la precuelas, los sables que utilizaría los jedi deberían verse como un arma de aspecto profesional y elegante, muy lejanos al mundo lúgubre en que los Jedi — y sus creencias — habían sido erradicadas hasta casi desaparecer.

También es en las precuelas cuando la importancia del sable láser se relaciona con la personalidad del Jedi o el Sith que la empuña: el arma que porta Darth Maul es más parecida a una lanza, con dobles hojillas de color rojo, una reminiscencia del arma que apareció por primera vez en la serie de Dark Horse Comics, Tales Of The Jedi: The Sith War y cuya imagen fue incluida por primera vez en The Trial of Ulic Qel-Droma (escrita por Kevin J. Anderson y dibujada por Dario Carrasco, Jr) en 1995.

La forma en que el sable láser se usó en las películas  —y la manera en que sostiene la mitología sobre la relación del poder con el bien o el mal espiritual de quien la empuña— sigue siendo una de las características más curiosas de un arma que forma parte primordial de un universo de considerable importancia.

Desde el hermosísimo rayo de luz azul que empuñó Luke por primera vez y que sorprendió a las audiencias, hasta el maligno juego de simétrico del que enarbola Kylo Rent en la más reciente trilogía, el Ligthsaber continúa siendo la línea que define el valor del guerrero que lucha y el peso de la historia que le acompaña. Un curioso fenómeno que une a la cultura popular con un tipo de mitología tan profunda como arraigada en la memoria colectiva.



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