Xiaomi Mi TV 4S 55″, análisis: características y opinión


Xiaomi Mi TV 4S, desde fuera

Con la Mi TV 4S, Xiaomi da un pequeño salto de calidad en la apariencia de sus televisores. Pasa del marco plástico del modelo 4A a un bordeado metálico hecho en aluminio. Nada muy allá, en cualquier caso, teniendo en cuenta que este modelo sigue siendo extremadamente ligero –y quizá endeble– para su diagonal.

No hay mayor problema con esto, una vez fijemos el televisor de espaldas a una pared se perderá de vista una trasera plástica. Es desde esta desde donde tenemos acceso a la totalidad de puertos de los que dispone, más que suficientes para los usos habituales.

Marco de la Xiaomi Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual

Cuenta con tres HDMI 2.0, por lo que no accedemos a las más recientes características del estándar 2.1, como es normal en esta gama. Uno de estos puertos es ARC, contando con canal de audio con el que es posible evitar el cable óptico para el audio externo. Tres USB 2.0, entrada Ethernet, WiFi 5 (ac) en 2,4 y 5 GHz, Bluetooth 4.2, salida ópticas y las entradas habituales de televisión y vídeo completan la conectividad del televisor.

La solución escogida por su peana es quizá la más sencilla y funcional de entre todas las posibles. Dos pequeñas patas metálicas y apenas cuatro tornillos son todo lo que nos separan de una instalación completa.

Peana de la Xiaomi Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual

Como nota curiosa en torno a su diseño, se encuentra si situación en torno a las dinámicas de operación habituales de Xiaomi. La marca, que da cobijo a cientos de productos diferenciados, se encarga únicamente de algunos de ellos de forma directa: los smartphones, televisores o portátiles. El resto, son producidos por pequeños fabricantes especializados en los que Xiaomi tiene una participación relevante.

En el caso de estos televisores, probablemente tenga algo que decir TCL –con cuyos diseños hay una cercanía sospechosa–, el gigante chino de la imagen en el hogar, del que Xiaomi compró un 0,5% a principios de año. En su último trimestre, Xiaomi distribuyó a nivel global nada menos que tres millones de televisores, por lo que no son precisamente nuevos en el segmento.

Luces y sombras

Las 55 pulgadas son, sin duda, uno de los formatos más exitosos en el hogar. Probablemente el que más. Con esta diagonal, contamos con un área más que suficiente para disfrutar del 4K. Esta resolución está ya asentada en el mercado, a diferencia de un 8K que todavía tardará unos cuantos años en asomar de forma seria. Un panel LCD IPS proporcionado por LG entierra las primeras dudas por su calidad: habrá menor contraste que en un panel VA –donde encajan las QLED– similar, pero también mejores tiempos de respuesta y precisión de color.

En general, la calidad de imagen de este panel es bastante correcta, especialmente factorizando su precio. Dicho sea y, como vimos, no parece que estas Mi TV vayan a impactar en el sector de la forma que lo hicieron con los smartphones. Todo dependerá, no obstante, de la política de precios que finalmente terminen por adoptar: si esta es tan agresiva como lo es en los smartphones, probablemente en unos meses Xiaomi sí pueda poner en aprietos a la competencia en el primer rango de precios.

Trasera plástica del Xiaomi Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual

Es el apartado de su brillo donde se generaban mayores dudas en su lanzamiento. La cifra polémica se sitúa en los 330 nits que representa la luminancia máxima del panel, bastante por debajo de los paneles de gama alta y que podría suponer un freno al rango dinámico de este televisor. La cifra, que se sitúa en cerca de un tercio de los televisores de gama alta actuales, no supone un problema en su uso diario. Es suficiente en interiores, incluso en estancias con una buena iluminación, salvando eso sí ante luz solar directa.

No obstante, sí que representa una gran limitación al contenido en HDR. Los Mi TV 4 de Xiaomi soportan hasta el estándar HDR10 –que no HDR10+, la versión más reciente–. Sin integración Dolby Vision, dejan por tanto fuera la interpretación de metadatos dinámicos asociados a cada escena. Por esto, el contenido con este soporte, ya en distribución amplia tanto en soporte físico como en las principales plataformas de streaming –con Netflix y Prime Video a la cabeza–, quedará evidentemente restringido. Las escenas con iluminación extrema y por zonas serán por tanto algo menos realistas.

Otra de las ‘carencias’ de este televisor se sitúa en la falta de iluminación zonal directa o full array, que permite iluminar algunas regiones del panel en las regiones más brillantes sin perjudicar el contraste en las regiones donde se encuentran los brillos más tenues. En este sentido, la Mi TV 4S cuenta con un contraste final algo limitado. Además, este se ve fuertemente impactado con el ángulo de visionado, lo que se acentúa con la cercanía al mismo: si estamos a unos tres metros, fácilmente veremos unos negros algo grisáceos y dependientes de la posición.

Xiaomi Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual

Por tanto, parece que esta oferta de Xiaomi se encuentra en una posición sólida para el espectador promedio. No llega a ser, no obstante, la mejor de las propuestas para ninguno de los extremos: ni para los ambientes con una gran iluminación, ni para las salas más oscuras.

Con los años, la reducción del grosor de los televisores ha ido reduciendo el espacio al apartado más necesitado de él, distanciando cada vez más la calidad de audio de la de imagen. Aunque no es tanto una cuestión de espacio como de costes, en el caso de la Mi TV 4S –que no es muy fina, que se diga– contamos con dos altavoces de 10 W con bass reflex. La configuración es suficiente en volumen, aunque como es habitual en estos sistemas de audio integrados, se echan en falta unos bajos más ricos y unos medios más contundentes, comenzando a distorsionar –aunque no en exceso– a volúmenes altos, que tendremos que buscar en un sistema externo.

Android TV y la experiencia multimedia

Menu de Android TV en el Xiaomi Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual

Entre los fabricantes de Smart TVs de tamaño mediano, Android TV se ha consolidado como una de las propuestas más sólidas y sencillas de implementar. Un entorno ya conocido para muchos, con un surtido de aplicaciones muy bien dotado, donde tendremos acceso a las principales aplicaciones –salvo Apple TV, que sí está llegando a las Smart TVs de Samsung y otras marcas–.

Android TV supone un entorno por tanto cada vez más conocido y sólido, aunque todavía algo menos ligero en su funcionamiento que sistemas más optimizados como el webOS de LG o el Tizen de Samsung. A cambio, que necesitemos unas buenas características para hacerlo funcionar, también permite hacer funcionar el gran catálogo de juegos del Play Store. Tan fácil como conectar un mando Bluetooth, y a funcionar.

Estos estarán algo limitados por una capacidades algo escuetas. Con un chip MediaTek bastante básico, no esperemos un rendimiento gráfico muy superior a un Galaxy S3 de 2012. Acompañado de 2 GB de RAM y 8 GB de capacidad, tampoco podremos manejar una gran cantidad de aplicaciones, ni navegar entre ellas con extremada soltura.

Pero además de el launcher de Android TV, Xiaomi implanta PatchWall OS, un segundo launcher propio con el que aglutina las principales aplicaciones de vídeo bajo demanda utilizadas en España –de Netflix a Movistar+, pasando por Atresplayer o RTVE– más sencillo y con funciones como búsqueda de contenido unificada. De momento, este no parece aportar demasiado, aparentemente inactivo en su rotación de contenido, incluso con algunos accesos rotos.

PatchWall OS en el Xiaomi Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual

Esa es la sensación que proporciona el televisor y la experiencia en su conjunto. Que aplicaciones como Netflix se cierren de forma recurrente en un televisor con años a las espaldas ponen la duda sobre la llegada de las Mi TV a España, quizá apresurada por su llegada antes del periodo de ventas más importante del año.

Tanto el menú principal de Android TV como el propio de PatchWall cuentan con accesos directos desde el mando a distancia, que se relaciona vía Bluetooth. Dos mundos que se solapan, en un mando que además cuenta con botones dedicados para casi todo: Google Assistant, Netflix y Prime Video. Lo que parece una ventaja se vuelve una dificultad, ya que hubiera preferido el control remoto tradicional de estas televisiones, y no el reeditado con exceso de botoneras y tamaño, y falta de comodidad.

La justificación para esto se encuentra muy probablemente dentro de una de las grandes trabas que ha encontrado Xiaomi para sacar sus televisiones de las fronteras chinas, lo que incluye a España. La necesidad de obtener las certificaciones de grandes proveedores de contenido como Netflix le obligan a cubrir cinco de los siete requisitos para poder reproducir contenido en altas resoluciones como el 4K.

Vaya por delante la confirmación de que sí, el contenido de Netflix o Youtube se realiza en la máxima resolución que soporta el panel. No obstante, resulta algo frustrante ver que el resto de la interfaz no se adapta a esta resolución nativa. La causa es que las interfaces de usuario y gráficas están gestionadas como contenido 1080p, por lo que los textos y otros elementos del sistema aparecen mucho menos definidos de lo que uno esperaría. Quizá sea una falta de optimización, o bien una decisión deliberada del fabricante para lidiar con las limitadas capacidades del sistema a bordo.

Por último, y volviendo sobre la reproducción de contenido, los televisores de Xiaomi con Android TV cuentan con ajustes que permiten tomar el control sobre algunos parámetros a nivel de calidad de imagen. Estos son intuitivos, quizá también por su limitación: el rango de maniobra será limitado para los usuarios más avanzados. No es posible calibrar de forma completamente granular, sino más bien a través de modos de imagen.

Logo Xiaomi en el Mi TV 4S, 55 pulgadas
Foto: David Ortiz | Hipertextual



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